Filosofia para Irene

Este post es sobre el libro Filosofia para Irene  actualmente en elaboración, para recoger sugerencia de los lectores con vistas a una redacción definitiva del libro.

El libro es una exposición sencilla de la filosofía, con la pretensión de que sea accesible a una adolescente de 14 años, mi hija Irene, y al publico en general.

Lo he puesto en el blog para que los amigos y conocidos que tengais interes en esto y tiempo para ello, me ayudeis a conseguirlo. Necesito que me digais todo lo que no esté bastante claro, palabras que no entienda un adolescente o frases complicadas y largas. MUCHAS GRACIAS !!!!!!
He puesto el índice completo y los dos últimos capítulos que he escrito. Conforme vaya haciendo los siguientes, los iré poniendo.

Filosofía para Irene

Capítulo 1.- Introducción.

§1.- Filosofía como afición y como profesión.
§2.- Orden y desorden del conocimiento.
§3.- El comienzo de la filosofía.
§4.- El amor a la sabiduría.

Capítulo 2.- Como entendían el mundo los hombres en el paleolítico. La comprensión de la vida.

§5.- La caza y la comida. Agradecimiento a los cielos.
§6.- La fuerza de la vida, sus momentos, su expresión y su comprensión.
§7.- Ciframiento y desciframiento de los ritos paleoliticos. El primer mandala
§8.- Contarlo bailando y saltando. La rayuela.

Capítulo 3.- Como entendían el mundo los hombres en el neolítico. La invención del lenguaje.

§9. Sistema social e identidad personal.
§10. Sistema cultural y esferas de la cultura. Práctica y teoría.
§11. Construir santuarios y construir poemas.
§12. La piedra, la aldea y la eternidad.

Capítulo 4.- Como empezó la Filosofía. El descubrimiento de las cosas.

§13. Hablar y escribir. Medir y calcular.
§14. Las herramientas del pensar. Consenso y categorías
§15. El escenario del pensar. El orden trascendental.
§16. Los primeros filósofos. De Pitágoras a Anaxágoras.

Capítulo 5.- ¿Por qué todo el mundo estudia a Platón (427347 AC)? El nacimiento de la geometría.

§17.- La era axial. La escuela de Atenas.
§18.- El nacimiento del mundo y de la geometría.
§19.- La verdad de la belleza y el amor a la idea. El bien.
§20.- La mejor organización posible de las cosas humanas.

Capítulo 6.- Aristóteles (384322 AC) y el inventario de las cosas.

§21.- Reconocimiento del maestro.
§22.- El hombre y las cosas.
§23.- El inventario.
§24.- La filosofía completa

Capítulo 7.- El descubrimiento de la libertad. Judaísmo y cristianismo.

§25.- El judaísmo. Pacto, libertad y futuro.
§26.- El cristianismo. Persona, libertad y dignidad.
§27.- El reciclaje de la existencia. El perdón.
§28.- Cristianismo y cristiandad. La cultura de los occidentales.

Capítulo 8.- San Agustín (354-430 DC) y el descubrimiento de la intimidad.

§29.- La intimidad y la filosofía de la vida. De Séneca a San Agustin.
§30.- Torbellino existencial. “Hazme casto, Dios mío, pero no ahora”.
§31.- El juego de la libertad.
§32.- La interpretacion de la historia.

Capítulo 9.- La gran organización. Santo Tomas de Aquino (1225-1274). 

§33.- Segundo nacimiento de Europa.
§34.- Dios y la creación del mundo y de los ángeles.
§35.- El hombre y la sociedad.
§36.- La redención. Todo está en su sitio.

Capítulo 10.- El descubrimiento de la razon. Descartes (1596-1650).

§37.- Lo que se puede medir.
§38.- El saber nace y vive en su casa, que es la razon.
§39.- Los controles de calidad del conocimiento.
§40.- El yo y las maquinas.

Capítulo 11.- La invención de la ciencia. Cómo los hombres se emborrachan con ella.

§41.- Observar y calcular. Galileo (1564-1642).
§42.- Extrapolar y generalizar observaciones. Newton (1642-1727).
§43.- ¿No hay una armonía universal? Leibniz (1646-1716).
§44.- Cómo los hombres se emborrachan con la ciencia.

Capítulo 12.- El descubrimiento del consenso. Locke (1632-1704), Hume (1711-1776) y Adam Smith (1723-1790).

§45- El ‘empirismo’ es el esfuerzo por creer solamente lo que uno ve.
§46.- El consenso. Más vale ponerse de acuerdo que tener razon.
§47.- Un camello es un caballo diseñado por un comité.
§48.- Los países más ricos del mundo.

Capítulo 13.- La invención de la democracia. Lutero (1483-1546), Hobbes (1588-1679), Rousseau (1712-1778) y Jefferson (1743-1826).

§49.- Todos los hombres son iguales porque cualquiera puede matar a cualquiera.
§50.- Los derechos del hombre y los derechos del ciudadano. Naturaleza y ciudadanía.
§51.- ¿Se puede obligar a los hombres a ser libres?
§52.- Las condiciones de la libertad. Jefferson y la constitución de los Estados Unidos

Capítulo 14.- ¿Qué es la Ilustración? Kant (1724-1804) y la exploración de la inteligencia.

§53.- ¿Qué es la Ilustración?  El reconocimiento de la dignidad humana.
§54.- Valor universal y valor trascedental de lo humano. La moral.
§55.- El orden de la realidad y el orden de la razón.
§56.- ¿Cómo funciona la mente y cómo se hace la ciencia?

Capítulo 15.- El romanticismo en la política, en el arte y en la filosofía.

§57.- La revolución francesa y la universalización del mercado
§58.- Napoleón (1769-1821), Lincoln (1809-1865) y la abolición de la esclavitud.
§59.- Goya (1746-1828), Beethoven (1770-1827), Victor Hugo (1802-1885).
§60.- Las perversiones románticas de la política y del arte. El fascismo y la bohemia.

Capítulo 16.- Hegel (1770-1831) y el descubrimiento del espíritu. Arte, religión y filosofía.

§61.- El punto cero del saber. Homenaje a Descartes.
§62.- Las formas del espíritu: el arte, la religión y la filosofía.
§63.- La pregunta de Kant por el sentido de la historia.
§64.- Los derechos humanos y el sentido de la historia

Capítulo 17.- Descubrimiento y liberación de los oprimidos. Marx (1818-1883) y Faraday (1791-1867), Gandhi (1869-1948) y Mandela (1918-2013).

§65.- La angustia de sentirse cada vez más pobres. Malthus (1766-1834).
§66.- Marx y el nacimiento del proletariado.
§67.- Faraday, la revolución industrial y el descubrimiernto del capital humano.
§68.- Más allá de las ideologías. Ghandi y Mandela.

Capítulo 18.- La mística y el descubrimiento del lenguaje. Kierkegaard (1813-1855), Schopenhauer (1788-1860) y Nietzsche (1844-1900) .

§69.- La existencia contra la ciencia. Kierklegaard.
§70.- Lo interior y lo exterior. Schopenhauer.
§71.- Anquilosamiento de la filosofía y de la religión. Nihilismo y arte.
§72.- Todo lo que sabemos es lenguaje, pero ¿qué son los lenguajes? El giro lingüístico

Capítulo 19.- El descubrimiento de la cultura y la historia. Vico (1668-1744) y Dilthey (1833-1911)

§73.- La verdad de la historia y del arte.
§74.- De la naturaleza a la cultura.
§75.- Vivencia, exprensión y comprensión.
§76.- Mundos fantásticos. De Descartes a Schönberg (1874-1951) y Picasso (1881-1973).

Capítulo 20.- El descubrimiento de la relatividad. Husserl (1859-1938), Einstein (1879-1955), Planck (1858-1947) y Heidegger (1889-1976).

§77.- Conocimiento científico y conocimiento normal.
§78.- El punto de vista del observador. Lo continuo y lo sucesivo.
§79.- Lo discontinuo y lo simultaáneo.
§80.- Un nuevo comienzo del pensar.

Capítulo 21.- Empezar otra vez desde cero. Wittgenstein (1889-1951).

§81.- Bernstein (1850-1932), Keynes (1883-1946).
§82.- De los lenguajes representativos a los lenguajes creativos. ¿Qué era el patrón oro?
§83.- Los juegos del lenguaje
§84.- ¿Cuándo está terminada una ciudad?

Capítulo 22.- Cómo terminó el siglo XX. Gadamer (1900-2002) y la Hermenéutica.

§85.- ¿Qué es la comprensión?
§86.- Del dominio de la naturaleza al cuidado de la naturaleza.
§87.- Del conocimiento universal al conocimiento local.
§88.- Del bien universal al bien particular.

Capítulo 23.- Epilogo.

§89.- Espíritu y materia. Un reencuentro.
§90.- Religión, filosofía y ciencia.
§91.- Todos los hombres son iguales y son distintos. Los mundos y los dioses también.

 

 

Capítulo 14.- ¿Qué es la Ilustración? Kant (1724-1804) y la exploración de la inteligencia.
§53.- ¿Qué es la Ilustración? El reconocimiento de la dignidad humana. §54.- Valor universal y valor trascedental de lo humano. La moral. §55.- El orden de la relidad y el orden de la razón. §56.- ¿Cómo funciona la mente y cómo se hace la ciencia?

§53.- ¿Qué es la Ilustración? El reconocimiento de la dignidad humana.
La ilustración es el reconocimiento de la dignidad humana, con todas sus consecuencias, y ahora hay que ver cuales son esas consecuencias. Kant escribe un lilbrito muy pequeño, en el que se hace esa pregunta y le da esta respuesta. La ilustración es la salida de la humanidad de una minoría de edad culpable.
La minoría de edad es una etapa de la vida que se abandona al llegar a la adolescencia y luego a la juventud, en la que uno se emancipa de los padres y empieza a pensar y a decidir por sí mismo. Kant cree que la humanidad ha tardado mucho en salir de esa minoría de edad porque no quería salir, porque prefería que le dijesen lo que tenía que creer, aprender y hacer, porque en vez de arriesgarse a tomar sus decisiones prefería que las tomasen por ella los reyes, nobles, obispos y sacerdotes. Por eso estaba en una minoría de edad culpable.
Pero hay que salir de esa minoría de edad. El lema de la Ilustración es Sapere aude, atrévete a saber. Los siglos XVII y XVIII son los del desarrollo de la ciencia, de la formación del Estado Moderno, de las democracias, del descubrimiento de las dimensiones reales de la tierra, de la dignidad del hombre y de su autonomía soberana.
Los estados, que siempre habían tenido el monopolio de la violencia legítima, y por tanto de la administración de justicia, de la defensa del territorio y de la recaudación y administración de los impuestos, empiezan a asumir como tareas y responsabilidades propias las infraestructuras de comunicación y la enseñanza del pueblo. Por eso se crean los museos, las academias, y empieza a haber profesores de universidad pagados por el estado, o sea, funcionarios. Kant, en concreto, aparece como el primer filósofo de la historia que es funcionario, que ejerce su profesión pagado por el estado de Prusia.
El Estado Moderno es una reflexión de la sociedad humana sobre sí misma, de tal manera que en la modernidad quien toma conciencia del valor y de los requerimientos para la realización de la esencia humana no es solamente un filósofo concreto, o un teólogo concreto, a título de particulares, sino la sociedad humana misma o la humanidad misma, que se expresa y se representa en una organización. Esa organización es una institución, que existe por voluntad de todos y para la realización de la esencia humana por parte de todos, y no solo para la realización de la excelencia humana en unos cuantos.
La acción política de los estados en los siglos XVII y XVIII se califica como “despotismo ilustrado”, como proceso en el que los estados se proponen educar a sus respectivas poblaciones. Donde mejor se percibe el resultado de esa acción es quizá en Rusia. Porque en el siglo XVIII la historia de la ciencia, el arte, la literatura o la técnica no cuenta con ningún ruso, y en cambio en el siglo XIX hay muchos. ¿Por qué? Porque Catalina la Grande (1729-1796) dedicó la segunda mitad del siglo XVIII a enseñarles a leer y a escribir a todos, consiguió que aprendieran y empezaron a demostrarlo en el siglo XIX.
La ilustración es el proceso por el cual los estados, y en concreto los reyes y gobernantes, consiguen que sus súbditos pasen a ser ciudadanos, responsables de sí mismos como personas singulares y del conjunto de la sociedad y del pasís en que viven. El proceso por el cual los reyes dotan a la sociedad de mecanismos para la reflexión sobre ella misma, es decir, de organización.
§54.- Valor universal y valor trascedental de lo humano. La moral.
Los hombres de la segunda mitad del siglo XVIII, los políticos y los intelectuales, incluido Kant, creen que la función de la política y del derecho, el deber de los gobernates, es llevar a los hombres a su mayoría de edad, hacerles conscientes de su libertad y de sus deberes. Kant cumple su tarea en lo que le toca como filósofo, y trabaja para enseñarles a los hombres su valor y su deber.
Hasta ahora, hasta el siglo XVIII, los hombres han dedicado sus esfuerzos a sobrevivir, a recorrer el ciclo biológico de nacer, crecer, reproducirse y morir, cumpliendo unas tareas laborales que aprendían de sus mayores (de sus antepaszdos y de los gremios) y cumpliendo unos ritos de culto y unos preceptos enseñados por las religiones.
Ahora, al ponerse de pié sobre sus plantas, al adquirir la posición vertical de la mayoría de edad y al saberse libre, los hombres necesitan aprender lo que son sus deberes y lo que es el deber, y eso es lo que les enseña Kant. El deber es la única coacción que la libertad tolera, el único mandato que los hombres libres pueden aceptar.
El deber es un imperativo interior, una inclianción suave e incondicionada que le hace a uno sentirse mal, muy mal, si no lo cumple, y le hace a uno sentirse bien, muy bien, si lo cumple. ¿Por qué? Porque cumplirlo es realizar la exigencia más intima de la esencia humana de llevarse a si misma a su plenitud. Eso que Platon llamaba el ideal y que cuando uno ve que falta en el árbol mustio, en el animal ciego o en la niña cojita, le duele.
¿Qué son los deberes, los preceptos morales? Los indicadores de realización de la esencia humana, esos mandatos que si uno no cumple entonces uno rompe o mutila la humanidad que hay en él. Por eso cuando uno cumplen los deberes está realizando la esencia humana, está haciendo el bien, y por eso los deberes son universales, son los mismos para todos los hombres, porque la esencia humana es la misma para todos los hombres.
Pero los deberes no solamente representan un bien universal, sino un bien absoluto, o sea, un bien trascedental. El bien es la realización de la naturaleza de cada ser, y eso es lo que hay que amar y respetar. Cuando el hombre estaba en la minoría de edad se le explicaba que los deberes eran mandatos de Dios y que nos llevaban a hacer el bien porque el bien es lo que quiere Dios. Ahora, en la mayoría de edad, Kant enseña que las acciones no son buenas o malas porque Dios las quiere o las odia, sino al revés, que Dios las quiere y las odia porque son buenas o malas.
Kant enseña que Dios es santo porque quiere el bien, y que cuando el hombre lo quiere también es santo. Enseña que la ley moral, el bien y el mal, tiene vigencia para el hombre y para Dios, y que, en general, tiene vigencia para cualquier ser que pueda existir y que esté dotado de conciencia y de razón.
Cualquier ser que exista y tenga conciencia y razón es así y entiende esto asñi. A ese ser Kant le llama persona, y por eso considera que son persona Dios, los hombres, los ángeles y cualesquiera habitantes de cualesquiera planetas que puedan entender eso.
Para un ser así, para una persona, el bien supremo es la relizacion de sí misma. No hay nada más valioso que ella. Querer el placer, la ciencia o el honor, si el sí mimso esta vacío, si uno no es feliz, ni sabio, ni virtuoso, es ridículo, es un infierno. ¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?, decía la fórmula evangélica. Kant la expresa de esta manera: no hay nada para el hombre que tenga más valor que el hombre, no hay nada más valisoso que el hombre y que él pueda dar a cambio de sí mismo. A ese valor supremo del hombre para sí mismo Kant le llama dignidad, y desde entonces los humanos también le damos ese nombre.
Que el hombre tiene dignidad quiere decir que tiene un valor infinito y que es para sí mismo su propio fin. El hombre es el supremo fin para el hombre. Eso es lo que explica Kant en su libro Fundamentación de la metafísica de las costumbres, de 1785.

§55.- El orden de la realidad y el orden de la razón.
Eso es la persona humana por lo que se refiere al bien y a la volulntad. ¿Qué es y cómo es la persona humana por lo que se refiere a la realidad y a la verdad, al entendimiento y a la razón?
Descartes había descubierto que como mejor se comprenden las cosas y su funcionamiento no es represetandolas en la misma realidad en que ocurren, sino en el espacio mental en el que se explican. Que ese espacio mental, la razón, tiene muchas ventajas sobre la realidad, y permite manejarla muy bien en muchos aspectos.
Kant, que descubre que como mejor se entiende el bien y la santidad es representadolos en el espacio interior de la razón, descubre que como mejor se entiende la realidad y la verdad, o sea, la ciencia, es representándolas en ese mismo espacio interior.
Kant, y casi todos los filósofos de su época, están deslumbrados por la ciencia, embobados por resultados tan espectaculares como el descubrimiento de Urano y otros parecidos. ¿Cómo es posible que sin mirar afuera, al universo, haciendo cálculos en su mente, el hombre pueda decir cómo ocurren las cosas, o cómo van a ocurrir, y acertar?
La respuesta de Kant es audaz y asombrosa: es posible porque las condiciones que hacen posible el conocimiento son las mismas condiciones que hacen posible la realidad, lo que puede ser y es, es lo que se puede pensar y se piensa, y lo que no se puede pensar y no se piensa, es lo que no puede ser y no es. Aristóteles había dicho una cosa parecida al afirmar que el ser se dice en primer lugar de la sustancia, de las cosas subsistentes, y del acto, de las cosas que son aquí y ahora, y en segundo lugar se dice de lo verdaero y de lo falso: se dice esto es así, esto es verdad, o eso no es así, eso es falso. Y a su vez esa afirmación de Aristóteles es una versión de la que formulara Parménides en los comienzos de la filosofía: el ser es y el no ser no es. No se puede pensar que el ser no sea y que el no ser sea.
La fórmula de Parménides ha tenido muchas formulaciones en la historia del pensamiento, pero las más importantes son las de Aristóteles y las de Kant. Las dos intentan explicar qué tipo de correspondencia hay entre el ser y el pensar, entre la realidad y el conocimiento, por qué conocemos la realidad y cómo la conocemos. Aristóteles sostiene que la realidad, el ser, rige sobre el pensar y el decir, que la experiencia rige y corrige a la ciencia. Kant sostiene que el pensar rige sobre la realidad y sobre el ser, que la ciencia rige y corrige a la experiencia.
Los dos tienen razón y las dos cosas ocurren. Pero en la época de Aristóteles era más perceptible su formulación, porque viviendo en esa época se adoptaba ese punto de vista espontáneamente, y no el de Kant. En cambio viviendo en la época de Kant, y en la nuestra, en el siglo XXI, la fórmula de Kant es igualmente perceptible y su puntro de vista se adopgta tambioen espontáneamente.
¿Por qué se les ocurre a varias personas a la vez el mismo invento científico, técnico, artístico o jurídico sin tener ninguna relación entre sí? ¿Por qué se les ocurre a varias personas la misma solución a un problema, o diferentes soluciones igualmente válidas? Porque tanto la realidad como el pensamiento siguen la ley de la mejor forma, y tanto la realidad como las ideas, en sus procesos, se van configurando de manera que sus elementos concuerden lo mejor posible entre ellos, y luego al compararlos, resulta que coinciden.
Esto es una posibilidad de explicación, y muy general. Aristóteles y la Kant lo hacen de otra manera.

§56.- ¿Cómo funciona la mente y cómo se hace la ciencia?
Volvamos a Descartes y a Euclides, al origen de la geometría y a la generación del espacio y del tiempo, de las figuras y los volúmenes, de las cualidades y propiedades de las cosas.
Kant cree que el espacio y el tiempo, independientemente de que existan realmente, son sobre todo ámbitos de la imaginación, de la mente (él les llama “formas a priori de la sensibilidad”), que el espacio es el ámbito de las cosas que se dan juntas o separadasy el tiempo el ámbito de las cosas que se dan sucesiva o simiultásneamente. Que “se dan” vale tanto si se dan en el pensamiento como si se dan en la realidad. Eso que se da, en la realidad puede ser lo que sea, no importa (Kant cree que no se puede conocer y le llama “noumeno”), pero en la imaginación se dan como colores, sonidos, aromas, sabores y cualidades táctiles (que Kant llama cualidades secundarias) y también como cantidades y tamaños grandes o pequeños, movimientos rápidos o lentos (que Kant llama cualidades primarias).
Las cualidades secundarias se montan o se engarzan sobre las primarias, y eso es el modo en que trabaja la sensibilidad humana. Por su parte la imaginación monta una cualidad secundaria o una sensación de “verde” con una de “dulce” y otra de “duro”, sobre una cualidad primaria de “superficie esférica” y resulta, por ejemplo, la imagen de una manzana.
En concurrencia con la sensibilidad y la imaginación, el entendimiento dispone de unas claves de clasificación de los montajes. Según la relación que los elementos para el montaje tienen entre sí desde el punto de vista del tiempo, unas cosas son permanentes y constantes, y son sustanciales, otras trasnsitorias, otras sucesivas, otras simultáneas. Una manzana es una cosa, lo que Aristóteles llamaba una sustancia y Kant también. Hay cosas subsistentes en sí, como las manzanas, los animales y las casas, y otras que no subsisten en sí como la felicidad, la temperatura o el dinero. Así resultan los modos de ser de las cosas, lo que Aristóteles había llamado “categorías”, al hacer su inventario de la realidad. Pero Kant analiza esos modos de ser, no desde el punto de vista de cómo son las cosas, sino desde el punto de vista de cómo las clasifica el entendimiento.
Finalmente, en concurrencia con la sensibilidad y sus datos, la imaginación y sus esquemas de montaje, el entendimiento y sus categorías, la razón establece el modo de ser de las cosas.¿Qué modo de ser tienen esas cosas, qué es lo que pueden hacer y cómo se pueden relacionar? Pues hay cosas que pueden estar juntas o no, y formar otro tipo de cosas o no. Por ejemplo, puede haber montañas o no, puede haber manzanos o no. Esas cosas se llaman “contingentes”, y pueden existir o no existir. Pero hay cosas que no pueden no darse. Por ejemplo, el teorema de Pitágoras no puede no darse. No es contingente, sino necesario, y no tiene que ver con el tiempo. Las cosas pueden ser reales o irreales, posibles o imposibles, necesarias o contingentes, desde el punto de vista del modo de ser, desde el punto de vista de una cierta relación con el tiempo.
Toda esa maquinaria constituida por la sensibilidad, la imaginación, el entendimiento y la razón, puede trabajar usando datos que vienen de fuera y organizarlos según sus propios protocolos. Entonces salen ciencias como la física o la biología. Pero puede trabajar analizando sus propoios protocolos, sin fijarfse en lo que llegxa de fuera, y entonces resultan ciencias como la geometría y la aritmética.
La física de Newton está hecha midiendo los datos externos de masas, fuerzas, distancias y posiciones, y organizándolos según los procolos internos de contigüidad en el espacio y sucesión en el tiempo. La geometría analítica de Descartes está hecha más bien sólo con protocolos internos, mirando cómo se le pueden asignar valores numéricos a las posiciones espaciales. El cálculo infinitesimal de Leibniz está construido también solo con protocolos internos, para calcular cómo pueden medirse extensiones de espacio que tienden a cero pero sin que desaparezca del todo el espacio.
Asi es como pensó Kant que organizamos nuestro conocimiento de las cosas y como las cosas se organzian en la realidad, y así es como pensó que se explica por qué cuando la ciencia hace cálculos, luego al aplicarlos a la realidad concuerdan con ella. Los cáclculos fucionan y la nave espacial aterriza en la luna.
Así es como el hombre puede hacer ciencia, como puede conocer, y si no procede así, porque no toma datos del exterior, pues no puede. Por eso el hombre puede hacer física y química, o geometría y aristmética, pero no puede hacer metafísica, ni teología, porque no tiene datos sensibles del ser en sí ni de Dios.
Kant publicó todos estos estudios en la Crítica dce la razón pura, en 1781 (la segunda edición, más famosa, es de 1787), y con ella quiere contestar a la pregunta “¿qué puedo saber?”. Con la Crítica de la razón práctica contesta a la pregunta “¿qué puedo hacer?” y con otras obras a la pregunta “¿qué me cabe esperar?”. Se trata de preguntas que formula el hombre individualmente en relación con sus posibilidades individuales, y con cuyas respuestas puede diseñar de nuevo un mandala, como el de la niñas que juegan o el de Tomás de Aquino, pero a la altura de su época, de lo que entonces se sabe.
Kant siente que esas preguntas pueden formularse y responderse también desde el punto de vista de la comunidad humana, pero en ese caso responderlas le parece mucho más complicado.

Capítulo 15.- El romanticismo en la política y en el arte.
§57.- La revolución francesa y la universalización del mercado. §58.- Napoleón (1769-1821), Lincoln (1809-1865) y la abolición de la esclavitud. §59.- Goya (1746-1828), Beethoven (1770-1827), Victor Hugo (1802-1885). §60.- Las perversiones románticas de la política y del arte. El fascismo y la bohemia.

§57.- La revolución francesa y la universalización del mercado.
La independencia de los Estados Unidos y la primera Declaración de los Derechos Humanos es de 1776, y ese es un punto de referencia político permanente. La riqueza de las naciones de Adam Smith se publica en 1776, y ese es un punto de referencia económico permanente. La Fundamentación de la metafísica de las costumbre de Kant es de 1785, y ahí está la fundamentación filosófica de la dignidad humana. La Revolución Francesa estalla en 1789, y se considera el detonante de la caída del Antiguo Régimen y la inauguración del periodo contempráneo en todo el mundo occidental.
Caída del Antiguo Régimen quiere decir disolución de la vieja organización de la vida, desaparición de costumbres que empiezan en el neolítico, con la aparición de las ciudades, como la jerarquización del poder según el orden de reyes, nobles, sacerdotes y pueblo, como la división en clases sociales, como la esclavitud, como la tierra y la propiedad inmobiliaria como bien raíz.
Desde tiempos romanos y medievales la tierra está vinculada a la sangre, es de quienes la conquistan, que pasan a ser nobles y que la trsmiten por herencia a los que son de su sangre. A su v ez, el trabajo, la mano de obra, los campesinos y los esclavos, están vinculados a la tierra, viven allí donde trabajan y pertencen al dueño de la tierra. Ni la tierra ni el trabajo se pueden vender ni comprar.
Pero cuando las ciudades se desarrollan más y más, aparecen más servicios y la generación de la riqueza depende más de lo que hacen los hombres que de lo que hay en la tierra o se produce en ella, entonces empieza a haber más riqueza, más dinero, los que lo tienen, o sea, los comerciantes de las ciudades y los que realizan servicios (profesiones liberales) quieren decidir en las organización de la vida común, quieren poder político y decidir en el parlamento, como se consigue con la guerra civil inglesa de 1651, y quieren poder económico, quieren poder comprar tierra y trabajo.
En la segunda mitad del siglo XVIII se inicia la revolución industrial, y los que inventan y tienen máquinas necesitan trabajadores para sus fábricas. Necesitan que los campesinos puedan dejar sus tierras, acudir a las ciudades, y cobrar los salarios que la naciente industria les ofrece.
La revolución francesa es la ruptura de los vínculos entre el trabajo y la tierra y entre la tierra y la sangre. A partir de entonces los hombres pueden vivir de su trabajo mediante el salarrio. La riqueza de las naciones depende de la cantidad de gente que viva haciendo cosas que los demás, de esa y de otras naciones, quieren. La dignidad humana se mide ahora también en lo que se le paga monetariamente a un individuo por su actividad. Eso es valorar al alguien, como decía Hobbes, pagarle. El salario es una medida de la dignidad humana. Todo hombre merece que se le reconozca valor a su trabajo, y merece que ese reconocimiento se exprese en una cantidad de dinero que le permita vivir.
Para abrir esas posibilidades nuevas hay que deshacer vínculos antiguos, y reducir la resistencia de quienes viven sobre esas prácticas y costumbres. A veces eso se logra de grado, otras veces mediante una lucha violenta. La libertad, que antes podían ejercer unos pocos que disponían de medios materiales para ello, ahora pueden ejercerla todos, porque se abre a todos el camino para disponer de medios.

§58.- Napoleón (1769-1821), Lincoln (1809-1865) y la abolición de la esclavitud.
Kant es uno de esos individuos que vive ya de su salario como profesor. Ese salario lo paga el estado prusiano. Se puede proclamar que todos los hombres son iguales y libres y tienen abiertas las posibilidades de obtener los medios para su realización como personas, y así se dice en la Cosntitución americana y en la francesa. Pero luego esa institución en que se expresa la reflexión de la sociedad sobre sí misma y la voluntad general de esa sociedad, el Estado, tiene que proporcionar medios. Tiene que conseguir que los profesores cobren su salario, y en general, todos aquellos que no cobran inmediatamente por un servicio. Tiene que crear cuerpos de funcionarios. Es decir, el Estado tiene que crear una administración que tenga como deberes prestar u otorgar a los ciudadanos los derechos que la Constitución les adjudica.
Los diversos estados europeos habían ido generando sectores administrativos desde la edad media. Especialmente en lo referente a la administración de justicia y recaudación de impuestos. Pero todas esas creaciones son ahora sistematizadas jujnto a otras nuevas formando el cuerpo de la administración del estado. Esa es la obra de Napoleón Bonaparte, en virtud de la cual los juristas dicen que por primera vez en la historia el poder se inclina ante el derecho. A través del derecho adminsitrativo, el poder supremo del estado se pone al servicio de los derechos de los ciudadanos.
Ya no se trata de gracias de los reyes, de ocurrencias de afortunados mecanismos gubernamentales. Hay una institución, unos estatutos, leyes que establecen el modo de actuar para atender a unos derechos de los ciudadanos, que no solo se proclaman en el asalto a la Batilla, sino que están escritos en una ley. El Código Civil que Napoleón promulga en 1804.
La caída del Antiguo Régimen no acontece de una vez por todas tras la independencia americana o tras la revolución francesa. El triunfo de los revolucionarios sufre estancamientos y conoce transacciones con los intereses y fuerzas de los poseedores de las tierras durante los periodos de la restauración. Los avances y esancamientos se prolongfan durante todo el siglo XIX.
Entre los episodios más relevantes para la historia occidental en relación con la caída del Antiguo Régimen se cuenta la guerra civil de los Estados Unidos (1861-1865). La guerra entre los confederados esclavistas, terratenientes del sur y los abolicionsitas del norte, unionistas industriales que necesitaban para sus empresas esa mano de obra que sería liberada de la esclavitud.
La guerra civil norteamericana, con la victoria de Abraham Lincoln y los unionistas, es el triunfo de la industria sobre la agricultura, de la productividad de la libertad sobre la productividad de la naturaleza, y en cierto modo la consumación de la caída del Antiguo Régimen. Es la liquidación de unas formas de vida que se incian el el neolítico y que desaparecen con declaraciones del siglo XIX y prácticas del siglo XX.

§59.- Goya (1746-1828), Beethoven (1770-1827), Victor Hugo (1802-1885).
En el lenguaje ordinario el término “romántico” está asociado a los ideales imposibles, a los sueños más audaces, a los amores más abnegados y difíciles, al poder de los sentimietos frente a la eficacia del cálculo racional, a lo arcano y remoto frente a lo cotidiano y ordinario, a lo grandioso frente a habitual, a lo entrañable e íntimo frente a distante y frío. Como decía el poeta Hölderlin, el hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona.
Todas esas connotaciones tienen los intereses e ideales de los hombres que luchan en la batalla de Saratoga, asaltan la Bastilla o se levantan contra las tropas napoleónicas en Madrid en 1808. Esos intereses e ideales se recogen luego en las constituciones de los Estados Unidos, de Francia o de España. Pero no es en esos textos políticos y jurídicos donde mejor se expresan.
Donde mejor se expresan es en los cuadros de Goya “La carga de los mamelucos” o “los fusilamientos del dos de mayo”, en el cuadro de Delacroix “La libertad conduciendo al pueblo” , en las sinfonías de Beethoven y especialmente en el “Himno a la Aegría” de la novena, en las polonesas de Chopin, o en novelas como “Notre Dame de París” o “Los miserables” de Victor Hugo. Ahora son imágenes, melodías y relatos que pertenecen a la memoria de la humanidad.
Estas obras expresan la necesiad y el afán de libertad que mueve a los revolucionarios, políticos y guerreros, que mueve a los artistas en tanto que ciudadanos y patriotas y que, además, les mueve especialmente en cuanto creadores a expresar con un lenguaje nuevo realidades y vivencias también nuevas.
Goya, Napoleon, Beethoven y Hegel mueren entre 1827 y 1831. Beethoven dedica a Napoleón la tercera de sus sinfonías la “Heroica”, porque es el gran heraldo de la libertad, aunque le borra la dedicatoria cuando invade con sus tropas la ciudad de Viena. También Hegel lo alaba como el hombre en el que la libertad de la humanidad toma conciencia de sí misma y se realiza de modo autoconsciente para todos. Napoleón es el libertador porque quiere un derecho administrativo y un código civil como el francés para todos los países de europa. Y además es consciente de que se los puede dar. Sabe que puede hacerlo. Y una prueba de ello es que después de derrotarle en los campos de batalla todos esos países se lo copian.
El estado y el derecho napoleónico es no confesional, liberal, liquida de una vez por todas el edicto de Tesalónica, pone fin a la cristiandad y la reubica como cristianismo en la matriz institucional de las iglesias cristianas, despeja el campo para la revolución industrial estableciendo la universalidad del mercado y del salario, y crea una administración que puede otorgar y tutelar los derechos humanos de los ciudadanos.
El despotismo ilustrado de los monarcas y la revolución industrial del siglo XVIII han dado como resultado una explosión demográfica y el triunfo de la ilustración. La urbanización y la racionalización del trabajo produce en los ciudadanos una conciencia clara y viva de la igualdad de todos los hombres. Porque todos empiezan a recibir educación y pueden leer los mismos periódicos y libros, pueden acudir a los mismos hospitales y empiezan a disfrutar de los mismos sistemas de saneameinto y alcantarillado. Y esa conciencia de igualdad hace posible nuevas revoluciones con logros de mayor igualdad. Con la revolución francesa, con el romanticismo, nace una nueva humanidad y una nueva sociedad. La que puede llamarse la sociedad de la gente, frente a la sociedad de los estamentos y de las clases que empieza con la revolución neolítica.
El estado, aunque dispone de una administración amplia y eficaz, no es la única forma ni la única fuente de la autoconciencia de la sociedad. La autoconciencia social más clara y más rápida está en la sociedad civil misma, y no en el estado, y es el arte.
Goya y Delacroix, Beethoven y Chopin, tienen una conciencia más clara y distinta, porque no están volcados a la acción práctica de gestionar la marcha de la nación. La conciencia de los gobernantes es más corta y va más a los detalles. Está obligada a la acción y al corto plazo, y no tiene liberta para el libre y creativo despliegue de los propios ideales. Los artistas, académicos y pensadores, sí. Ellos dicen a los ciudadanos quienes son y donde están ellos y sus países.

§60.- Las perversiones románticas de la política y el arte. El fascismno y la bohemia.
La reflexión de la sociedad sobre sí misma, que se expresa en el estado moderno, acentúa la reflexión del pensasmiento y de la voluntad de los ciudadanos sobre su país, que entonces constituye una nación. Una de las formas de esa reflexión es la entrega de las porpias capacidades para su desarrollo y defensa, que también Napoleón institucionaliza. Napoleón nacionaliza la libertad de los ciudadanos y la concentra reflexivamente sobre la sociedad y el estado estableciendo un servicio militar obligatorio que les lleva incluso a morir por la patria.
Un servicio militar obligatorio, durante unos años determinados para la totalidad de los ciudadnos, no había existido nunca antes. Ni en Esparta, ni en Roma, donde surge y se consolida la ciudadanía. Hay raíces arquetípicas de una entgrega como la de espartanos y romanos en las conquistas de Numancia por los romanos y de Sagunto por los cartagineses en la Hispania prehistórica. Son los casos de una entrega hasta la muerte en defensa de la propia ciudad, de la propia familia y de la propia tierra. Tambien Tácito cuenta casos similares entre los germanos primitivos. Pues bien, de esas raíces primordiales, de esos arquetipos del arraigo en la comunidad, nacen el patriotismo y el nacionalismo de la sociedad civil y su perversión más propia, el fascismo.
La sociedad civil, la sociedad de los ciudadanos, de las familias que viven en la ciudad o en los burgos, y que también se llama sociedad burguesa, nace tras la caída del Antiguo Régimen con el desarrollo de la revolución industrial y bajo el impulso de los ideales ilustrados de emancipación, autonomía, libertad igualdad y fraternidad.
Con el romanticismo los sentimientos del propio pasado, de las propias raíces, de la propia tierra y de la propia gente, se superponen a los ideales universalistas y cosmopolitas de los ilustrados. Entonces surgen los sentimientos de identidad y afirmación nacionales que se expresan en todas las artes y las humanidades, y que se mantienen hasta el siglo XXI.
Cuando esos sentimientos de afirmación de la identidad y territorio nacionales se radicalizan hasta tal punto que se excluyen absolutamente a los demás seres humanos que son de ‘otra sangre’ (otra raza) y de ‘otra tierra’, surge el fascismo, que es la egolatría de los que se consideran egregios y elegidos para conducir a la humanidad a su salvación.
En el plano del arte, a la universalidad y cosmopolitismo ilustrado el artista romántico opone la singularidad de su genio creador, que le lleva justamente a inventar nuevos lenguajes y nuevas formas de decir en las que pueden expresarse las nuevas formas de vida. Ese genio creador es un don divino, que convierte al artista en un ser excepcional, mimado por los dioses. Por otra parte, esas nuevas formas de vida son las de la sociedad de los ciudadanos, las de la sociedad burguesa y la de las familias burguesas, que tienen un cierto carácter estándar.
Ese nivel estandar implica un cierto grado de bienestar, un cierto grado de cultura y un cierto grado de honorabilidad, que se relaciona con la tutela de la nación. En realidad, se trata del nivel estándar que se correpsonde con la realización efectiva de los Derechos Humanos y que las constituciones proclaman como ideal para todos los ciudadanos.
La aspiración de ese nivel y su logro, es la aspiración y logro de un placer, una ciencia y un honor, que puede ir o no ir acompañado de la dicha, sabiduría y virtud de la que habla Rousseau, y frecuentemente se da la paradoja de que mientras más fuertemente se desea y se posee las tres primeras, que son objeto del ‘tener’, menos se dan las tres segundas que son objeto del ‘ser’. Por eso la sociedad civil se califica como ‘sociedad burguesa’ para expresar su hipocresía.
El artista generalmente busca la verdad y rechaza la hipocresía.Cuando además de rechazar los valores del ‘tener’, rechaza también los valores del ‘ser’ y, persiguiendo la creatividad de un modo absoluto y radicalizado, vive alejado de la dicha (en la desgracia), alejado de la sabiduría (en la obsesión por los valores estéticos), y alejado de la virtud (de la preocupación y atención a los demás), entonces acuña un género de vida que es ‘la bohemia’, y que se adopta como imagen de autenticidad para los artistas durante todos el siglo XIX y el XX. Lo más frecuente, con todo, es que el artista, aún desviándose del orden social y familiar, viva su arte al servicio de la comunidad, como los antiguos frailes mendicantes.

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